[Review] Samsara Blues Experiment – Waiting for the Flood (2013)

Ecos distantes tratando de ilustrar distancias abismales y un especial sentido de la pesadez se convierten en factores concomitantes en este gigantesco EP. Son tan sólo cuatro temas pero se expanden a lo largo de cincuenta minutos en el tiempo y diez años en tu cabeza. Básicamente, han antropoformizado la esencia del blues e invocado en su cuerpo el alma inmortal de un puñado de músicos ajenos a su legado para luego olvidarlo a la deriva en un océano de privación sensorial. Sintetizadores y sitares profundizan en la perspectiva trascendental de continuo fluir de fuzz y psicodelia mientras notas cómo puedes fundirte en su exquisita y cuidada producción.
a3066185239_10Shringara, el impresionante arranque, nos deleita con un preciosista viaje a través de universos cuyas paredes están empapeladas con fluctuante filigrana e intermitentes fosfenos que dilatan y contraen nuestras pupilas. Embebidos desde el primer momento, nos sumergimos en su expansiva vibración hasta entrar en sintonía con su frecuencia y podemos dejarnos elevar, si así lo deseamos, por su majestuosa espiral ascendente. A continuación, el corte que da título y quizá sentido a esta colección, Waiting for the Flood, nos intenta acercar de nuevo al suelo pero, de algún modo, algo sale mal. Apuntando a las raíces de la música negra de mediados de siglo con un blues depurado casi jazzístico, un leve tropiezo en el cálculo de coordenadas nos situa a varios miles de kilómetros al norte de Nueva Orleans y caemos en un mar de plantas espinosas y roca roja. Confusos, miramos a nuestro alrededor para descubrir una legión de rostros tostados y arrugados que nos ofrecen un pedazo verde de cactácea. Horas después, nos encontramos sacudiendo nuestro cuerpo en algún extraño ritual del que nos sentimos parte intrínseca. Rodeados de la mareante sensación de pertenencia a algo gigantesco, vivimos esta experiencia casi sin aliento desconociendo que se trata de un viaje de ida pero, tan largo, que a veces creeremos haber vuelto.
0001805532_20Solemne y oscura, Don’t Belong brota hipnótica y repetitiva como un mantra mientras nuestro esplenio se estira y contrae inconscientemente. Un remanso rítmico nos deleita con una consistente predictibilidad que surge como un golpe de efecto en contraste al suave pero constante vaivén de los minutos previos. Podemos respirar, coger aire no viciado y hundir nuestros pies en el terreno varios centímetros. Dejamos que interminables y relajados solos de guitarra nos mezcan y nos impregnen de una firmeza sonriente. Pero no por mucho más tiempo. Como un giro inesperado en el momento en que cierta sustancia se aglutina en la sangre y golpea a través de la arteria coroidea anterior, la estabilidad se desmorona y caes sobre un espeso caldo de pretenciosidad. Un riff desafiante y turbio se abre paso a través de una pila de ruido y muta el tema en algo diferente. En algo vivo. Los pasajes que continuan lo dotan de respiración e ideas propias. Una explosión de lúgubre e intranquila emoción se perpetua a lo largo de varios minutos en los que se suceden las progresiones para, finalmente, terminar abruptamente.
samsara_blues_experiment_20120330_1449603991A modo de despedida de este pantagruélico festín de riffs, Brahmin’s Lament se erige con retorcidas líneas alrededor de un sonido reminiscente de los más agrestes Giant Squid. Capas de melodías y overdrive se acumulan y permiten un viaje sonoro brutalmente intrigante que culmina en un precipicio de retroalimentación que se expande durante cinco minutos carentes de control pero bajo un abrumador sentido armónico.

A nivel de producción, con su sonido descaradamente antiguo y áspero tanto en los instrumentos como en el tratamiento que reciben las voces, descubrimos que el encanto de todos estos minutos descansa a partes iguales en la calidad compositiva del grupo y en haber sabido conjugar un sonido directo con toques lo-fi. También destaca la increíble capacidad de mezclar ominosos impulsos oscuros, como la apertura y clausura del disco que beben de la opacidad de la música árabe, con pasajes más luminosos sin que eso los convierta en felices o relucientes. Casi una hora después, tienes la sensación de haber despertado de un agitado sueño psicotrópico en el que contemplabas la neutralidad del universo. Capas y capas de existencias y recovecos. No hay bien. No hay mal. Simplemente, hay.

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Favorito: Brahmin’s Lament.

Tracklist:
1. Shringara (13:32)
2. Waiting For The Flood (10:37)
3. Don’t Belong (11:57)
4. Brahmin’s Lament (12:24)

Bandcamp (Digital 8€)
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Web Oficial (Físico 14€)

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