[Review] Merlin – Christ Killer (2014)

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Jamás el más célebre de los hechiceros pudo vislumbrar a través sus miles de artificios psicomágicos la solemne marcha fúnebre con la que cinco tipos de Kansas, abrazados bajo su nombre, abrirían su segundo disco, Christ Killer. Un grueso colchón de órgano de iglesia y contrabajos de fondo salta de acorde en acorde creando una textura grave, desgastada e incómoda. Capas de guitarras y violines se suman formando un todo ominoso, similar a las sensaciones de un devoto creyente mientras atraviesa los portones de la catedral, en pos de de su entregado confesor.

Tras este rotundo pasaje, se abre paso a través de calles polvorientas y arbustos rodantes el que fuese el primer adelanto del álbum, Execution. Desconcierta bastante que el nombre del grupo, Merlin, evoque el oscurantismo marronáceo de los secretos medievales mientras el título del disco, Christ Killer, bandas desconchadas de black metal y el comienzo de este corte, el sonido típico del espaguetti western más modernillo. La mezcla es, cuanto menos, extraña. Y más si contamos con que la portada es la silueta de un zombie con una cabeza arrancada en la mano (o quizá es una planta recién sacada de la maceta, con tierra y raíces colgando). Pero centrémonos en los sonidos.

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Tras el peculiar y sosegado comienzo, la desgarrada y genial voz de Jordan Knorr se abre paso dejándose las garganta con auténtica pasión en un alarde de magistral interpretación del contenido lírico. La primera mitad es un in crescendo que evoluciona desde un ambientalismo nada etéreo a ritmos pesados con líneas vocales de gran calidad para desembocar en una locura más punk-rock que stoner. Tras una vuelta más al tema principal y un zarandeo instrumental, todo se precipita hacia Deal With The Devil, segunda pieza que, tras un arranque prácticamente doom, pare un riff robado del mismo limbo donde los Sleep se sacaron la mitad del Holy Mountain. La dinámica es la clave en estos más de ocho minutos. Tras el espacio lleno de sombras, pasamos a un bong petadito de lechuga bastante atractivo por la ya mencionada afinidad que, a mitad del viaje, se expande porque alguien ha decidido enchufar la NES y deleitarnos con un pequeño pasaje que podría ser un descarte de Koji Kondo de allá por los 80 cuando se estaba haciendo la banda sonora del Zelda. A partir de aquí, el sonido se gira hacia lo que sería una firme representación del conjunto global de Christ Killer: algo sombrío y pesado que nunca llega a serlo del todo y pilas y más pilas de jams taciturnas que adolecen de una seria falta de detalles que les den sentido.

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En esta tónica se mueven las infinitas Lucifer’s Revenge y el centro temático del disco, The Christkiller. La introducción de la primera, al menos en un estado de total sobriedad, no aporta atmósfera ni construye hacia algo articulado. Simplemente se dilata durante un buen rato para pegar la esperada carrerilla de batería y alcanzar unas estrofas bastante interesantes que no llegan a desplegar las alas para arrastrarse por una suerte de puente nada remarcable. De nuevo un montón de sonido, aderezado esta vez por intrigantes órganos de cine de criaturas de serie B (dicho en el buen sentido) que se extiende durante cinco minutos. No entiendo muy bien el motivo de esto porque no hay nada realmente remarcable, salvo el toque DEMOLEDOR de volver a recitar, como un eco distante en mitad del mar de ruido, dos estrofas de Execution con la garganta al límite de abrirse en dos. La clausura de este extraño viaje de nuevo cobra forma de western y puedes oler a polvo y desierto. No me gustan estas ambientaciones del medio oeste, pero quien sepa disfrutarlas, va a encontrar unos minutos realmente interesantes. Evolucionan, fluctúan y avanzan con firmeza hacia una gigantesca jam que, esta vez, sí ofrece variedad y un sentido, melodía pseudo-épica y cambios de ritmo incluídos hacia el final.

Hay muchas muestras de buenas ideas contenidas en estos tres cuartos de hora pero falta coherencia. No hay solidez y la producción, a pesar de ser buena, no es lo que estos chicos necesitan. Es demasiado limpia y brillante, genial para un disco de pop pero no para lo que intentan transmitirnos. Es un buen intento pero despista que sea su segundo largo. Da la sensación de que juntan una tonelada de ideas y las enlazan sin mucho orden para, acto seguido, lanzarse a grabar. Instrumentalmente hay talento de sobra pero ahora falta que se sienten en serio a decidir cómo quieren sonar, qué quieren ser y, sobre todo, si quieren ser recordados.

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Favorito: Execution.

Tracklist:
1. Overture (02:39)
2. Execution (05:31)
3. Deal with the Devil (08:30)
4. Lucifer’s Revenge (10:47)
5. The Christkiller (10:50)

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Bandcamp (digital name your price, CD 10$)

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